Reviews con sabor a pollo

The Courier (2019)

La mensajera

The Courier (2019)
Publicado en Review por - Jul 08, 2020
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¿Qué se puede esperar de una película cuyo título es The Courier? Yo no lo sé, pero hay chorrocientas películas con el mismo título. Vamos entonces a referirnos en la de una jeva con una motocicleta, que es lo que diferencia de todas las demás del montón. Así podemos creer que se trata de una mezcla de Premium Rush (2012) y The Transporter (2002), pero no es ninguna de estas dos cosas.

Lo que no es evidente es cómo rodaron esta película de manera fácil porque es una mezcla de varias escenas en dos locaciones diferentes, y por lo tanto no tienen que lidiar con la logística de tener a varios actores en el mismo lugar al mismo tiempo. Entonces la mitad de la película está ambientada en Nueva York, y la otra mitad en Londres, y la única relación entre una parte y la otra es que los delincuentes de Nueva York están llamando a los delincuentes de Londres, y así es como ambas partes de la película se relacionan. ¿Es esto en serio?

En los créditos del principio prácticamente nos enseñan la historia de la courier o mensajera (Olga Kurylenko), que no tiene nombre, y que era parte de algún organismo militar y se desapareció para ganarse la vida entregando paquetes en Londres al estilo Uber Eats. También conocemos, más o menos, la historia de Ezekiel Manning (Gary Oldman), un criminal que hace algo–no estoy seguro, pero incluye matar gente. El caso es que el pana se ha hecho rico a base de crímenes, y vive con su hija Alys (Calli Taylor) en un apartamento en Nueva York. Al pana lo quieren meter preso, y para eso necesitan el testimonio del único testigo con vida, Mick Mulch (Amit Shah), que está en Londres bajo estricta vigilancia para evitar que los secuaces de Manning lleguen a éste.

La trama consiste en que la courier Olga entrega un paquete a los policías sin saber que dicho paquete los mataría, y así es como está involucrada en la trama. Puro capricho del destino. El agente Bryant (William Moseley) es quien mandó el paquete, y al enterarse que el testigo sobrevivió el atentado, decide ir personalmente con sus matones a terminar el trabajo. Depués de todo, se trata de una jeva en motocicleta y un peatón. Lo que nadie mencionó es lo rápido que llegó al lugar de los hechos, como si estuviese parqueado a una esquina, lo cual uno debe preguntarse que por qué no fue él mismo a entregar el paquete. Supongo que querían matar a una inocente mensajera, porque al tener a alguien de por medio entre el envío del paquete a la entrega, pueden culpar a la mensajera. Tantas complicaciones innecesarias.

Entonces la mayor parte de la película ocurre en el parqueo donde está el apartamento seguro de la policía, al cual sólo se llega por el ascensor porque las escaleras están de lujo, y a una hora en la que nadie entra ni sale del edificio ni tiene la necesidad de usar el ascensor. Los matones deshabilitan el ascensor y bloquean las entradas y las salidas al parqueo subterráneo. Mientras tanto, Ezekiel y Alys Manning se la pasan en su apartamento de Nueva York escuchando música, comiendo, tomando, y llamando al agente Bryant para que entregue resultados. Definitivamente el papel físicamente más demandante en toda la carrera de Gary Oldman. ¿Es esto en serio?

Si quieres ver a Olga Kurylenko pateando traseros durante una hora completa, pues esta es tu película, el resto de la humanidad nos preguntamos ¿y no hay más nada que ver? No sé si para hacerla más larga o porque el director y los demás involucrados se pusieron de creativos, pero hay vainas hechas adrede que no encajan porque la mayor parte del película ocurre en un parqueo donde todo es gris. Me refiero a los créditos del principio, a la música en todo lo relacionado a Ezekiel Manning, a la iluminación de neón afuera del apartamento seguro, al uso de blanco y negro al principio, al uso de luz roja cuando apagan las luces del parqueo, y al título y los créditos al final. Es como si hicieron todo lo que pudieron con lo que tenían y como sobraba presupuesto, lo gastaron en acuarela y lápices de colores.

Para concluir, The Courier no es buena, pero tampoco tan mala, y las escenas que se ambientan en un parqueo subterráneo no están muy relacionadas una con la otra, y mucho menos con las escenas ambientadas al otro lado del charco. Si hubiese salido en la década de 1990, entonces quizás me acordara mejor, porque es una de las décadas en que estas vainas funcionaban.