The Promise (2017)
La promesa
Algunas veces ves una película sin saber absolutamente nada de ella, y resulta ser una grata sorpresa. Sin embargo, ese no es el caso de The Promise, que honestamente no sé lo que estaban intentando venderme, pero tenía que ver con el genocidio armenio. Empiezan con un estudiante de medicina, parece que habrá romance, y de repente están en medio de una guerra que no pueden explicar. Se podría eliminar 25% de la película y enfocarla en el genocidio, en lugar del infeliz que arrastran por toda Turquía.
Mikael Boghosian (Oscar Isaac) es un boticario que hace medicinas a base de hierbas, y quisiera algún día ir a la universidad a estudiar medicina porque no hay doctores en su pueblito. Como no tiene dinero para pagar sus estudios, se compromete a casarse con una jevita que apenas veremos llamada Maral (Angela Sarafyan), por lo que su futuro suegro le da una funda de monedas para hacer lo que le da la gana. Esto es irse a Constantinopla adonde vive uno de sus tíos que no tendrá problemas manteniéndolo por dos o tres años en lo que termina sus estudios. Es aquí entonces que crees que el título de “The Promise” o “La Promesa” hace sentido, porque el panita se ve en aprietos por la persecución de armenios, y al final cumplirá su promesa de casarse con la jevita, pero estás muy-muy equivocado.
Resulta que hay una jevita llamada Ana (Charlotte Le Bon) que le está enseñando a bailar a sus primitas, pero uno se hace la idea en qué va a terminar esto. Para complicar más el asunto, Ana tiene jevo, y es Chris Myers (Chhristian Bale), un reportero gringo para Associated Press al que le empieza a hervir la sangre cuando ve a militares alemanes. Chris es el personaje que le agrega contexto al conflicto turco-armenio porque quiere reportar lo que está pasando, mientras que Mikael está atrapado en el conflicto y es quien tiene que experimentar las brutalidades turcas.
Entonces lo que tenemos es una especie de triángulo amoroso que no termina de cuajar porque se separan constantemente por asuntos de guerra. Chris va a explorar un área peligrosa. Mikael es capturado y forzado a trabajar como un esclavo. Chris es considerado un espía internacional. Y esto se va arrastrando como un cadáver a lo largo de la película porque estos tres personajes siempre se encontrarán aunque los separen momentáneamente. Hubiera preferido que eliminaran este triángulo amoroso, y que le agregaran más contexto a las ideas que llevó a los turcos a considerar a los armenios como chusma. Simplemente decir que “los armenios son la escoria de este país” no suena para nada convincente aún si Hitler lo dijera porque siempre tiene que haber un aumento en el odio o sentimiento nacionalista o lo que fuere, algo de lo cual carece esta película.
Cuando finalmente entran en los temas de violación de los derechos humanos, The Promise no es una película nada mala. Muestran desesperación, crueldad y tristeza, y que para sobrevivir habrá que huir y esconderse porque luchar sólo puede terminar de una sola manera. Mi único problema con esto es que hay mucho sufrimiento para repartir, y centrarlo todo en el personaje de Mikael no es como yo esperaría demostrar las atrocidades de un genocidio.
Para tratarse de una película sobre cómo empiezan a matar un montón de gente porque sí, The Promise pierde el tiempo en cosas innecesarias, como en un título que no tiene nada que ver con lo que trata la película. Aunque cuando viene a ver se trata de “la promesa de que el pueblo armenio volverá” y no me la llevo porque estoy amargado con la falta de detalles. No es que la considere una película mala, pero es que no llena mis expectativas.