Short Circuit 2 (1988)
Luego de la no-tan-exitosa Short Circuit del 1985, a unos ejecutivos se les antojó hacer una secuela con menos Número 5, y más Fisher Stevens. Esto se traduce a que la principal diferencia entre esta película y la secuela es la cantidad de Número 5 que nos dan. La anterior se enfocaba en que Número 5 era un robot consciente que podía pensar y analizar sus circunstancias (de una manera ingenua), pero esta Short Circuit 2 se enfoca en que el ex empleado de Laboratorios Nova, Ben, quiere conseguir una novia. Oh, demonios.
La película empieza con nada menos que Ben Jahveri (Fisher Stevens) vendiendo una versión de juguete del robot mortífero que iba a usar el Departamento de Defensa de los EE.UU. en el 1985. ¿Cómo es que un ingeniero de robótica abandona su carrera para convertirse en un vendedor callejero de robots de juguete? No lo sé, pero si las comedias se adhirieran a las reglas del mundo real no serían cómicas. El problema es que esta película no es cómica. En fin, el Sr. Jahveri se cambió el apellido en algún momento después de la película anterior porque yo recuerdo que su nombre era “Ben Jabituya”.
En sus aventuras de vendedor callejero, una neurótica mujer llamada Sandy Banatoni (Cynthia Gibb) quiere comprar 50 robots de juguetes con la finalidad de venderlos en la tienda de juguetes para la que trabaja. De dicha tienda sabremos muy poco, pero por lo visto Sandy es la única que se preocupa más por los juguetes que por el negocio. ¿Has ido a alguna juguetería, visto un juguete extraño y pensado que quién en su sano juicio compraría semejante abominación? Bueno, pues Sandy es quien lo puso en venta. Por ejemplo, está la marca Uglydoll, cuyo punto es hacer peluches feos y no sé quién compraría dichos muñecos.
El problema de Ben es que no tiene la capacidad para fabricar 50 robots porque él está solo en este mundo, sin dinero, ni apartamento, y muy lejos de sus amigos Newton y Stephanie (quienes están viviendo por siempre feliz en alguna cabaña en Montana, y no en una granja en Oregon, como habían dejado entendido al final de la película anterior). Aquí es donde entra el charlatán de Fred Ritter (Michael McKean), otro vendedor callejero más que vende relojes de imitación, y logra convencer a Ben de que se asocien para hacer los 50 robots, y que Sandy les de 30 días para completar dicha orden. Entonces la trama principal de la película tiene que ser acerca de la fabricación y venta de dichos robots, ¿verdad?
O no, porque la película empieza con el transporte de una colección de piedras brillosas a un banco de alguna ciudad, y que posteriormente serán presentadas en un museo. Creo que el museo se llama “Museo de gente acaudalada” y la entrada debe ser carísima porque sólo a la gente adinerada le importaría ver un montón de piedritas pulidas que los simples mortales que escriben para un blog con un pollo en el logo jamás podrían costear. Suficiente. El caso es que unos maleantes quieren robarse dichas gemas, pero deben suspender sus planes momentáneamente porque el almacén abandonado en el que se estaban escondiendo de repente es habitado por unos individuos que quieren hacer robots de juguetes. Cavar un túnel desde dicho almacén hasta el banco parece un plan sacado de unas caricaturas, pero como esto es una “comedia”, la lógica no aplica.
Toda esta palabrería y no sabemos nada de Número 5 hasta después de los 15 minutos que tenemos viéndola. ¿De qué se trata esta película? Evidentemente no es de un robot parlanchín, sino que dicho aparato está ahí para hacer a la película menos aburrida. Al menos dejaron la idea de que Número 5 se empezara a llamar Johnny como una forma de decir que es un ser viviente. ¿Cómo es que llega a esta película? Pues por motivos contradictorios, Newton y Stephanie quieren que Johnny Cinco ayude en la fabricación de juguetes pero quieren que tenga cuidado en la ciudad. En una metrópolis, un robot parlante es motivo para uno a pensar ¿en dónde puedo comprar uno? que está siendo manejado a control remoto (aunque de haber turistas en la película, le estarían tomando fotos). Por tal motivo es que nadie trata a Johnny Cinco como un ser viviente, sino como un aparato de entretenimiento móvil. Aquí está lo que funciona en la película (bueno, a medias), ya que todo lo demás no me lo encuentro entretenido ni cómico
Lo que estoy intentando decir es que las únicas partes salvables de esta película son las que involucran directamente a Johnny Cinco con los villanos. Sí, es un robot ingenuo que se deja engañar fácilmente a pesar de ser capaz de detectar cuando Ben está mintiendo. Y sin embargo, es un robot ingenuo que me agrada, y la película tiene par de momentos en que me ponen triste. Bueno, también está la persecusión épica con la canción “Holding Out for a Hero” de Bonnie Tyler.
Conclusión
Short Circuit 2 no me agrada tanto como la anterior. Basándonos en esta última, alguien asumió que poner a un indio raro que tiene problemas con el idioma durante la mayor parte de la película iba a resultar en algo cómico. El problema es que esa idea necesita de un Newton Crosby (Steve Guttenberg) al que Ben pueda complementar, y no a un Fred Ritter.




