Alone in Berlin es una película lenta y aburrida que sólo ves una vez en tu vida y te olvidas de ella. Que te guste o no mientras tanto es completamente subjetivo, pero encuentro que el tema que trata no tiene ningún impacto en el mundo más que presentar el miedo que los simples mortales le tenían a la Gestapo. Tú ves algo así como The Book Thief (2013), pero sin nada de felicidad. Alone in Berlin se basa en la novela del mismo nombre de Hans Fallada y, por lo que puedo leer de Wikipedia, omitieron muchas vainas.
Siguiendo con la comedia del 2014 protagonizada por un mapache parlante, tenemos la secuela, Guardians of the Galaxy Vol. 2, que tiene menos que ver con el universo de Marvel y más con desarrollar a los personajes de esta franquicia alrededor de una sola palabra: familia. Como es de esperar, el villano tiene un plan muy flojo que no convence a nadie, pero que debemos enfocarnos en todo lo demás, en la comedia, en los planetas, en los colores, y en Howard the Duck.
King Arthur: Legend of the Sword es del tipo de película en la que debes olvidarte de todo lo relacionado al tema, como aquella película del 2004 con Clive Owen y Keira Knightley, y prestar mucha atención a lo que están hablando porque hablan muy rápido, aunque la mayor parte de ello sea un relajo. Si hay otra razón para ver la película esta, pues se debe a la banda sonora que suena exageradamente épica.
The Lost City of Z es la adaptación a filme del libro del mismo nombre de David Grann, en la que se narra las expediciones del capitán Percy Fawcett en las junglas de América del Sur, primero haciendo un trabajo un trabajo de cartografía, y luego como explorador con la intención de descubrir una civilización escondida. Yo no me voy a meter a discutir la veracidad de los hechos de este señor, pero la película ocurre en un transcurso de 20 años y por eso se me hace difícil mostrar mucho interés.
Colossal es una comedia acerca de una alcohólica que accidentalmente descubre que por alguna extraña razón controla a un monstruo gigante en Seúl, Corea del Sur. Sin embargo, la película no trata acerca del monstruo en Seúl, sino de la fulana cuya vida es un desastre sin dar explicación de cómo un evento tan extraño es posible. Tienes que creer que eso pasa y ya.
The Circle es basura. El tipo de basura que no piensas dos veces en echar a un fuego para quemarla y hacerte de cuenta que nunca existió, sólo para darte enterarte de que el olor de ésta quemándose es peor. Debiste haberla enterrado. The Circle es del tipo de película que denota que tenían una idea acerca de algo, pero que esto no se llegó a concretizar, y por ende no pasa absolutamente nada, haciéndola una película aburrida. Se basa en la novela del mismo nombre de Dave Eggers, que voy a tener la buena fortuna de no leer nunca.
Maudie es una especie de biografía sobre la artista canadiense Maud Lewis, quien vivió en la pobreza durante gran parte de su vida. Es como si le dieran a Sally Hawkins los papeles de Eddie Redmayne en The Theory of Everything (2014) y The Danish Girl (2015) para combinarlos en una sola artista que tiene problemas motores.
Algunas veces ves una película sin saber absolutamente nada de ella, y resulta ser una grata sorpresa. Sin embargo, ese no es el caso de The Promise, que honestamente no sé lo que estaban intentando venderme, pero tenía que ver con el genocidio armenio. Empiezan con un estudiante de medicina, parece que habrá romance, y de repente están en medio de una guerra que no pueden explicar. Se podría eliminar 25% de la película y enfocarla en el genocidio, en lugar del infeliz que arrastran por toda Turquía.
A diferencia de lo que estaba esperando según los trailers de Free Fire, ésta se trata de una especie de comedia en algún almacén de algún muelle donde se entran a tiros porque todos desean morir en lugar de resolver los conflictos de manera civilizada. Es como cuando en Reservoir Dogs (1992) los protagonistas se reúnen en un almacén, pero toda la esencia de la película es inexistente y sólo hay un tiroteo.
Born in China no puede ser considerado un documental, y no hay quien me haga cambiar de parecer. Fui con la idea de que iba a ver pandas, leopardos de nieve, y monitos en su hábitat natural, pero en cambio tenemos a John Krasinski leyendo un libreto que a veces resulta gracioso con una edición que nos hace cuestionar si la historia de estos animales es fabricada por humanos. Contrastando esto con, por ejemplo, March of the Penguins (2005), y el resultado es algo decepcionante.