Luego del éxito de The LEGO Movie (2014), pues como que se esperaba venir una secuela, pero en cambio lo que nos dieron fue una LEGO Batman (2017) y una LEGO Ninjago (2017) en el mismo año. Cinco años más tarde es que finalmente tenemos una secuela en The LEGO Movie 2: The Second Part, y casualmente mencionan que han pasado cinco años entre el final de la primera película y el inicio de ésta.
Estoy indeciso en cuál es la mejor Robin Hood, si la película animada de Disney del 1973 o la comedia Robin Hood: Men in Tights (1993). No he visto todas las versiones a lo largo de las décadas, pero sí recuerdo a Robin Hood: Prince of Thieves (1991) con Kevin Costner, y la más reciente Robin Hood (2010) con Russell Crowe. Entonces por alguna razón hay una nueva Robin Hood del 2018 pero sin ser disparatada y divertida como King Arthur: Legend of the Sword (2017). Ya tú sabes que hay problemas.
Polar es otro ejemplo de que ciertas cosas no deberían de cambiar de formato, pues al convertirlo de una historieta a una película se pierde mucho (o casi todo) de lo que el formato original ofrece. En este caso, no pueden hacer una película en la que casi no hablan, ¿o sí? Bueno, pues Blade of the Immortal (2017), ya tienes a otra película para que te haga compañía.
Luego del final de Split (2016), uno se preguntaba si M. Night Shyamalan estaba trabajando en una secuela que involucrara a ésta y a Unbreakable (2000). Ese final era algo que definitivamente nadie estaba esperando, y un poco más de dos años más tarde tenemos a Glass, la última película de la trilogía que empezaremos a llamar “Eastrail #177”. Ahora, yo honestamente estaba esperando a que me gustara la película esta, pero simplemente no puedo.
A la gente le gusta mirar al pasado y decir “diablos, esa película fue buena”, pero yo no, yo estoy prejuiciado a odiarlas porque no las recuerdo, así que tengo que sentarme a volverlas a ver para apreciarlas mejor o para quejarme de sus problemas porque mis gustos han cambiado. A esto vamos con Unbreakable, una película de superhéroes que no usa la fórmula de películas de superhéroes y es más seria. Y esto es en el mismo año que vemos X-Men (2000), así que no había mucho con qué compararla hasta 20 años después.
Hay ciertas películas live-action que no deberían de hacerse y que el formato no les ayuda, por lo que es mejor que se queden en manga y animé. Ese es el caso de Fullmetal Alchemist (2017) de Netflix, Death Note (2017) de Netflix, Gintama (2017), y ni voy a hablar de Attack on Titan porque de por sí me desagradan tanto la serie animé como el manga. Otro ejemplo de esto es Blade of the Immortal o La espada del immortal, basada en el manga del mismo nombre, y donde desperdician un montón de dinero en producción para darnos una …
Algunos ya estábamos jartos de lo que Michael Bay estaba haciendo con la franquicia de Transformers, y cómo no se sabe para dónde es que iban a llegar si seguían por ese camino aún cambiando de director, pues mejor viajan al pasado para darnos menos transformers y más historia. O una vaina así es lo que estaban intentando hacer, yo honestamente me la encontré aburrida precisamente por la falta de transformers.
Del mismo director que nos trajo The Big Short (2015), Adam McKay, tenemos una especie de biopic/documental/comedia sobre uno de los personajes más enigmáticos de la administración de George W. Bush. El problema es que no se trata de un biopic, ni de un documental, ni una comedia, sino algo en el medio que no termina satisfaciendo a nadie. El otro problema es que parece que se sabe muy poco de su participación como vicepresidente así que terminan inventándose par de vainas para efectos cómicos.
Comedia, acción, romance, aventura, un mensaje sobre el medio ambiente, venganza, un conflicto entre dos hermanos, el camino a convertirse en un héroe, encontrar su lugar en el mundo, una mujer fuerte e independiente, la mamá de todos los Hydralisks, un pulpo que toca la batería, y tiburones con lásers. ¡Aquaman lo tiene todo! Precisamente esto es lo que la hace tonta y extramadamente ridícula, como tomar la trilogía de Spider-Man de Sam Raimi y multiplicarla por 100 sólo para notar que una de sus características más sobresalientes el nivel de estupidez.
Si hay una razón específica para ver Spider-Man: Into the Spider-Verse, es la animación, pues los muñecos estos se ven y se mueven diferentes a lo que estamos acostumbrados a ver de Pixar/Disney, Illumination, y DreamWorks Animation. Finalmente hay algo nuevo en la mesa, y adicionalmente hay una historia relacionada al multiverso de Marvel, pero específicamente enfocada en Spider-Man o el Hombre Araña.