Reviews con sabor a pollo

8-bit Christmas (2021)

Navidad en 8 bits

8-bit Christmas (2021)
Publicado en Review por - Nov 30, 2021
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8-bit Christmas es el tipo de películas que te hará odiar una palabra por repetirla tantas veces. ¿La palabra en cuestión? Nintendo. Quizás así es como se sentían los adultos cuando los carajitos en la década de 1980 querían jugar con el aparato ese, dado que era un tanto único en su tiempo con las palabras clave “Sistema de Entretenimiento”.

La película empieza con un padre de familia, Jake (Neil Patrick Harris), llevando a su hija Annie (Sophia Reid-Gantzert) a casa de los abuelos. El ejemplo más moderno de los carajitos de ahora es que Annie quiere su propio celular, en lugar de que su padre reciba todo, lo filtre, y le deje saber lo necesario. Quizás la idea es compararlo con el tiempo en que Jake era un carajito y le pediría un Nintendo a sus padres. Son aparatos electrónicos, después de todo, uno sirve para comunicarse con los amigos, y el otro es un teléfono que sirve para ver videos de gatos por interné.

El caso es que Jake tiene la oportunidad de enseñarle una lección a su hija a base de narrarla la historia de cómo consiguió el Nintendo que lleva años cogiendo polvo. Lo sorprendente del caso es que parece que es la primera vez que Annie ve el susodicho aparato en casa de sus abuelos. En fin, prácticamente el resto de la película es la voz en off de Neil Patrick Harris mientras su versión más joven, interpretada por Winslow Fegley, intentaba hacerse con un aparato en una Navidad. Y fue más de un solo intento porque todos los carajitos estaban en la misma onda de intentar conseguirlo.

El primer problema es que yo no me voy a acordar de ninguno de estos carajitos. Son demasiados, y solamente un par sobresale. Supuestamente, Mikey (Che Tafari) es su mejor amigo, pero no hace nada. Jeff (Max Malas) es el mentiroso. Conor (Jacob Laval) es el carajito raro. Tammy (Brielle Rankins) y Teddy (Braelyn Rankins) son mellizos. Josh (Cyrus Arnold) es el grandulón que ha repetido curso. Y Timmy (Chandler Dean) es el carajito rico que tiene el único Nintendo del barrio, por lo que todos quieren ser su amigo y éste tiene decide quién entra o no a su casa (mayormente para verlo jugar). Esto suena muy familiar.

El caso es que Timmy es el único carajito con un Nintendo, y para poder acabar con su tiranía, pues Jake tiene que conseguir su propio Nintendo. Así que esto se convierte en una serie de iniciativas para conseguir susodicho aparato. La primera iniciativa es convencer a sus padres, John (Steve Zahn) y Kathy (June Diane Raphael), de que le compren uno. Y si hay más de una iniciativa pues ya sabes para dónde va esto. John se la pasa renovando la casa y no sé qué más hace, y Kathy se la pasa horneando galletitas y tampoco sé qué más hace. Como es una historia del pasado de Jake, Annie tendrá la oportunidad de hacerle varias preguntas con relación a esto, y Jake tendrá que responder y arreglar la historia a medida que va.

Ahora, la película en general es un tanto cómica, un tanto familiar, un tanto identificable para quien vivió esa época, pero el final es como recibir una bofetada en la cara porque cuando te enteras que el pavo que te has estado comiendo todo este tiempo en verdad ha sido gato. Perdimos un poco más de hora y media para que la conclusión fuese “ah, y pasó esto otro y así fue como terminé con un Nintendo, la historia esta no tenía nada que ver con eso”. Quizás hay una moraleja aquí. Quizás nos está diciendo que valoremos otras cosas en lugar de un aparato. Yo no lo sé, y no voy a hacer el intento de averiguarlo.

Para concluir, 8-bit Christmas es una película de la que no me voy a acordar. No es tan mala, pero si tienes que ver otra “comedia romántica” navideña más, pues te haces un bien perdiendo el tiempo con una película de carajitos y un Nintendo.