Reviews con sabor a pollo

The Prom (2020)

El baile

The Prom (2020)
Publicado en Review por - Dec 14, 2020
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The Prom se basa en el musical The Prom, y tal parece tiene los mismos guionistas y letristas, así que no debe ser muy diferente del musical que uno esperaría en Broadway, ¿verdad? De veras que no lo sé porque no he visto tal musical, así que la película esta es lo más cercano que voy a tener de vivir la experiencia en persona. Bueno, pues quizás es porque no hay un escenario, pero la mayoría de las canciones no conectaron conmigo.

La película empieza con el musical Eleanor, sobre la esposa de Franklin D. Roosevelt, protagonizado por Dee Dee Allen (Meryl Streep) y Barry Glickman (James Corden). El musical termina siendo tremendo disparate y ambos protagonistas son catalogados de narcisistas. ¿Y qué hacen los narcisistas estos? Buscar al primer caso fácil que pueden ayudar para convertirse en “celebridades activistas”, y así tener mejor publicidad. De alguna manera creo que esto es una burla a las celebridades en general, como cuando cantaron “Imagine” de John Lennon en medio de la pandemia del 2020. El caso que toman es el de una jevita en el estado de Indiana, porque Angie Dickinson (Nicole Kidman) se aparece de la nada, y el bartender que está esperando su próxima audición, Trent Oliver (Andrew Rannells), también se une al reparto.

El caso es el de la jevita Emma Nolan (Jo Ellen Pellman), que es pájara y quiere llevar otra jevita al baile de graduación o de fin de año o algo. Tú sabes, Prom. Realmente no sé. Como se trata del estado de Indiana, los padres prefieren que no haya ningún baile a exponer a sus duendes de entrepierna a la presencia de una pareja homosexual. Yo diría que esto también es una burla de que hay gente que prefiere no hacer nada y pasarla mal en lugar de permitir que una minoría comparta el mismo evento. El hecho de que no habrá baile es culpa de Emma Nolan, y no de los padres de la asociación de padres y profesores que votaron por cancelar el baile sólo por la posible presencia de una jevita y su cita.

Por un lado de está la presidenta de la asociación de padres y profesores, la Sra. Greene (Kerry Washington), quien no sabe que su hija Alyssa (Ariana DeBose) sería la cita de Emma, y por el otro lado está el director de la escuela, Tom Hawkins (Keegan-Michael Key), quien no quiere que se cancele el baile e incluyan a Emma. Como no es algo que se vaya a resolver pronto, los guionistas se burlan del hecho de que celebridades van a imponer su punto de vista al pueblito este, y la asociación de padres y profesores ve que es el gobierno que los está obligando a hacer el baile que incluiría a Emma. A fin de cuentas no sé de qué sirve esta burla si al final habrá un baile con Emma y Alyssa porque es el final feliz que uno está esperando desde que comenzó la película.

Las celebridades en cuestión se supone que no son gente agradable. Dee Dee Allen convierte todo el asunto en algo suyo porque es el tipo de personalidad absorbente. Barry Glickman, después del inicio parece que de veras quiere ayudar a Emma. Angie Dickinson como que está de sobra. Y Trent lo que quiere es fama a como de lugar, sea cantando en medio de una arena, o componiendo una canción muy mala, o enseñándole a unos jevitos ciertas cosas que selectivamente prohíbe la Biblia.

Como ya dije, las canciones no conectaron conmigo. El único número musical que me gustó fue el que tienen Emma y Barry. Los demás estuvieron bien y ya. La película pareciera que se resolvería en los primeros 40 minutos, pero queda hora y media, así que van a armar un rollo más grande de lo que esperaban porque sí. Como The Prom no solamente se trata de la historia de Emma y Alyssa, sino también de Dee Dee y Barry, pues eso es lo que nos darán. Y bueno, de las subtramas la de Barry es la más conmovedora, y la de Dee Dee como que se la hubiesen ahorrado porque no es como que el personaje mejora.

Para concluir, The Prom es una película de un musical que definitivamente pudo haber quedado mejor. Las partes conmovedoras son las mejores y todo lo demás carece de gracia. Me dan ganas de comprarme un traje rojo, pero no es que haya ninguna situación en que vaya a usarlo, y mucho menos en lo que queda del 2020.