Reviews con sabor a pollo

Cuties (2020)

Mignonnes

Cuties (2020)
Publicado en Review por - Sep 16, 2020
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Quiero vomitar. Creo que si me cepillara los ojos con cloro, el dolor no será suficiente para hacerme olvidar las imágenes que he visto en Cuties, película que contiene escenas que quisiera borrar más rápido que la mayoría de las películas que olvido regularmente. Quizás si ingiero un galón de cloro el dolor agonizante me haga pensar en otra cosa mientras me muero lentamente. Alguien tiene que ver esta película para que tú no la veas, y ese alguien soy yo, y el mensaje está ahí, pero primero hay que sufrir.

Mariam (Maïmouna Gueye), es una mujer que se ha inmigrado a Francia desde Senegal con sus 3 carajitos, de los cuales Aminata “Amy” (Fathia Youssouf) es la mayor, Ismaël (Demba Diaw) es el del medio, y el otro carajito ni siquiera camina. Amy tiene que empezar la escuela, pero nota que 4 otras carajitas sobresalen por la forma en que visten y porque menean la chapa, mientras que el resto no expone tanta piel. Amy, viniendo de una familia musulmana se siente intrigada por estas 4 carajitas. Quizás una persona normal, notando que las 4 carajitas son unas maleducadas, lo mejor que hace es alejarse de ellas, pero como yo no sé cómo es que funciona la gente, pues esto para mí es al azar. Así Amy termina juntándose con las 4 carajitas estas.

Angelica (Médina El Aidi-Azouni), Coumba (Esther Gohourou), Jessica (Ilanah Cami-Goursolas), y Yasmine (Myriam Hamma) forman el grupo de baile llamado “Cuties” o “Mignonnes” y quieren entrar a una competencia de baile. ¡¿Otra más?! Esta es la tercera del año con Feel the Beat (2020), y Work It (2020). El caso es que Amy, una carajita de 11 años, y más alta que las otras 4, decide también ser parte de este cambio cultural en el que puede vestirse de manera provocadora y bailar meneando la chapa como si se tratara del segundo episodio de Cable Interdimensional de Rick & Morty.

Uno creería que la película trata solamente de bailar, quizás más que nada al primer póster que Netflix lanzó, el cual no voy a usar, pero el tema es más complejo de ahí. Si bien es cierto que Amy se siente atraída por el exhibicionismo de las Cuties, su madre está pasando por un momento difícil, ya que su marido ha encontrado a otra mujer para hacerla su segunda esposa, y parece que ambas vivirán bajo el mismo techo con el mismo marido. Una de las formas que Amy encuentra para escapar de esta realidad es en las redes sociales donde los demás estudiantes les gusta el contenido que publica. Nada más y nada menos que en un celular robado, por supuesto. Como si fuera poco, su comportamiento también se pasa de la raya porque tiene que lidiar con un montón de cosas juntas (como su religión), y no sólo en ser una carajita de 11 años.

En Feel the Beat hay ciertas escenas que estoy feliz de no recordar, pero que en Cuties van más allá y son más gráficas, y sólo querían que terminaran. ¿Cómo es que le permiten a estas carajitas entrar a un concurso así? No lo sé, pero aquí está el problema social que la película quiere resaltar, mientras que al mismo tiempo presentan la cara de repudio de algunos de los presentes. El otro aspecto es que de seguir con este comportamiento, Amy se da cuenta que está haciendo sufrir a su madre, y que quizás tiene que encontrar un balance porque no todo se trata de hacer lo que le dé su mardita gana para poder encajar en la sociedad. Lo lamentable de esto es que esta realización se lleva a cabo en los últimos minutos de la película, dejando un sabor un poco amargo. Quisiera un final un poco más feliz.

Para concluir, Cuties no es tan mala como uno se imaginaba dada la publicidad inicial de Netflix, y tiene el mensaje de que las carajitas de 11 años tienen que ser carajitas de 11 años y no intentar imitar los videos que ven de reguetón con mujeres perreando con la finalidad de ser aceptadas por los compañeritos de clases en las redes sociales. Ahora tengo que dedicar mi tiempo a construir una máquina del tiempo para enviarme esto que he escrito a mí mismo antes de ver esta película, y así evitar verla, creando una paradoja en el tiempo.