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Dragon Ball Z: Battle of Gods

Dragon Ball Z: La batalla de los dioses

Dragon Ball Z: Battle of Gods
Publicado en Review por - Sep 28, 2013
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“Dragon Ball Z: La batalla de los dioses” es de esas tantas películas de Dragon Ball que se caracterizan por no tener mucho sentido y regalarle el protagonismo al saiyajin más despistado de toda la serie. Por decir algo, la película se sitúa luego de la pelea con Majin Buu (porque este individuo aparece), antes del torneo en que aparece Uub, y sin embargo el planeta de Kaio-sama no ha sido destruido por Cell. Es como si la mayoría de las películas de Dragon Ball existieran en su propio universo aislado.

Debido a que he visto la mayoría de las películas que dicen “Dragon Ball Z” en el título, fui sin muchas expectativas a ver “La batalla de los dioses”, más por el hecho de que la mayoría de estas películas animadas van de pasables a muy (muy muy muy) malas. Al final del día, me pareció que esta fue regular. Definitivamente no es la peor película de DBZ, pero está muy (muy muy muy) lejos de ser la mejor. Por supuesto, luego de chorrocientos años alejados del universo de Dragon Ball (esto incluye estar alejado de cierta película live action que nunca pasó), “La batalla de los dioses” viene como un grato recordatorio de aquellos tiempos en los que hasta los choferes de carro público dejaban de trabajar a las 4:00PM para sintonizar el canal 11.

Hablemos de lo bueno. Los dibujos se ven muy bien, y la animación no se queda atrás. Con los avances tecnológicos en animación, me agrada ver una película que no es 150% generada a computadora como las de Pixar y DreamWorks. No tengo palabras suficientes para describir la calidad de la imagen. Otro factor positivo es el doblaje que incluye a una buena parte del equipo original que dobló al español a Dragon Ball, Z, y GT.

Hablemos brevemente de lo malo (porque si le dedicara tiempo, no terminaría en un día). Bills es el Dios de la Destrucción y el villano del filme, y por alguna razón es ridículamente educado. Wiss es un tipo extraño, y es la mano derecha de Bills. Ninguno de estos dos hace algo que valga la pena mencionar salvo hablar mucho, como si intentaran conectar ciertos eventos de la serie de DBZ con esta película. Asimismo, hay un buen pedazo de la película en el que no pasa absolutamente nada importante, y son minutos muertos que sólo sirven para rellenar.

En conclusión, “Dragon Ball Z: La batalla de los dioses” una horrible película que no se vale de sus propios méritos para hacer que a la audiencia le importe. Sin embargo, son los recuerdos de hace tantos años atrás lo que hacen que disfrute de esta película: las voces, los personajes, el sonidito ese cuando se transforman en super-saiyajin, y el ka-me-ha-me-ha. Al final, “La batalla de los dioses” me provoca la misma desilusión que echar la ropa en una lavadora y darme cuenta que una media no aparece.

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