Reviews con sabor a pollo

En kongelig affære / A Royal Affair (2012)

Un asunto real

En kongelig affære / A Royal Affair (2012)
Publicado en Review por - May 07, 2013
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Entre las traducciones del título de “A Royal Affair” están “La Reina Infiel,” y “Un Asunto Real.” La razón por la que elijo el segundo es porque le hace más justicia a lo que realmente trata la película. El trailer no hace mucho en ese departamento, por lo que me esperaba una película romanticona ambientada en la Edad Media. Pues no, me equivoqué y es una novela acerca de la historia de Dinamarca y su Rey Cristián VII, combinado con un romance entre la esposa del rey y uno de sus consejeros.

Me gustó esta película, y se me hace difícil poner en palabras lo que realmente trata, pues se basa en la historia y no en las alucinaciones de un escritor de ciencia ficción a altas horas de la noche. Hablemos de los personajes. Primero nos introducen a la reina, una princesa británica llamada Carolina Matilda (interpretada por Alicia Vikander), quien pronto contraería matrimonio con el Rey de Dinamarca. Por supuesto, en aquella época los matrimonios de la realeza eran arreglados, y la pobre Carolina tenía la esperanza lo que habían dicho fuese verdad, que su futuro esposo estuviera interesado en las artes y la literatura, y más que nada le gustara la actuación. Tremenda engañada que le dieron.  El Rey Cristián VII de Dinamarca (interpretado por Mikkel Boe Følsgaard) estaba loco y actuaba cuan niño malcriado. En serio, me hubiese gustado picarle la cara con una cierra eléctrica.

Pues en ese entonces las mujeres no eran más que colchones calientes por lo que eventualmente Carolina y Cristián tienen un hijo al que nombran Federico/Frederick. Como el infeliz de Cristián es un enfermo mental, decide abandonar a su esposa y a su recién nacido hijo por un año para irse de turista por todo Europa. Claro, nadie le daría las riendas del imperio a semejante personaje, por lo que era libre de irse cuanto tiempo quisiera mientras un Consejo de Estado se encargaba de reinar. Así tenemos a dos de los personajes principales, una reina que se había resignado a vivir el resto de sus días como una infeliz, y un rey que sólo quería divertirse sin asumir responsabilidades.

Más adelante, y por ciertas intenciones de un tal conde Rantzau, Le Chiffre de Casino Royale un doctor alemán llamado Johann Struensee (Mads Mikkelsen) se convierte en el médico personal del Rey Cristián VII. ¿Cómo pasó esto? Pues es muy simple, Struensee se convirtió en la primera persona (al menos en el filme) capaz de entender al rey. Las interacciones de Cristián y Struensee son la mejor parte del filme y una de las razones por la que me gustó la actuación de ambos. Le Chiffre Struensee no necesariamente cura al rey, sino que es capaz de entenderlo y hacer que actúe más como un verdadero rey. Para agregarle más importancia al personaje de Mads Mikkelsen (y más puntos en mi libro de personajes históricos áperos), Struensee es seguidor de cierto movimiento intelectual llamado “La Ilustración” (o “Enlightenment” en inglés), y hasta escribe en condición de anonimato sus ideas.

Las cosas se complican cuando la Reina Carolina ve que su marido deja de actuar momentáneamente como un completo idiota, y que en la colección de libros del doctorcito hay algunos que muestran ideas progresistas. El romance entre la reina y el doctor no se ve forzado, y se ve que el interés de ambos aumenta paulatinamente. Pero entonces yo no sé nada de esto, pues me he divorciado dos veces. El caso es que el Dr. Struensee es un progresista que le va inyectando ideas al Rey Cristián con la finalidad de mejorar la calidad de vida de la población. El Consejo de Estado está integrado por una serie de personajes que si se enteraran de los ideales de Struensee, cosas malas pasarían. El resto es historia.

A Royal Affair es un filme que se desarrolla lentamente, y cuya historia se debe disfrutar sin perder un segundo. Está en la categoría de películas de gente que se la pasa hablando, y las actuaciones de sus protagonistas son excelentes (mención especial a Mikkel Boe Følsgaard). Mis disculpas a los pobres infelices que tuvieron que aguantar mis aplausos al terminar la película; no me pude contenter.

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